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sábado, noviembre 29, 2008

EL GOBIERNO SIGUE LIDERANDO Y APORTANDO MEDIDAS CONTRA LA CRISIS


La crisis financiera que comenzó en el verano del 2007 en EE.UU. ya se ha convertido en la mayor crisis económica global que hayamos conocido en décadas. Lo que inicialmente afloró en forma de turbulencias financieras en aquél país, se ha convertido en una gran brecha de confianza, cuyas consecuencias afectan ya de lleno a millones de familias y empresas de todo el mundo.
La globalización económica y financiera, que ha favorecido un grado de crecimiento y de estabilidad económica sin precedentes durante la última década, ha permitido también que los problemas originados en un mercado determinado se transmitan con inusitada rapidez al conjunto de la economía internacional. Estamos en la antesala de lo que puede llegar a ser una recesión global.
La mayoría de las principales economías desarrolladas han experimentando en el tercer trimestre de 2008 contracciones de su PIB. Varios países europeos han entrado técnicamente en recesión. En el último trimestre, España ha registrado también su primera cifra negativa de crecimiento.
Como consecuencia, sobre todo, del fuerte ajuste que se está produciendo en nuestro sector inmobiliario, España está siendo especialmente sensible a este desfavorable contexto internacional, en términos de pérdida de empleo. Los datos de la Encuesta de Población Activa del tercer trimestre han mostrado una caída de más de 160.000 empleos en el último año.
El Gobierno español, desde el inicio mismo de la Legislatura, ha sido uno de los más activos haciendo frente al brusco cambio de ciclo que se ha producido.
El Gobierno de Rodríguez Zapatero ha ido actuando de acuerdo con la urgencia que requería la creciente gravedad de la situación y respondiendo a las circunstancias específicas de nuestra economía.
En sólo unos meses se ha hecho un gran esfuerzo, el esfuerzo que ciertamente se requería, el que requiere el rápido deterioro de la situación económica que estamos viviendo.
En cualquier caso, debemos estar satisfechos de la capacidad de reacción y de determinación mostrada por la Comunidad Internacional, que en el plazo de unas pocas semanas, desde el recrudecimiento de la crisis a finales del mes de septiembre, ha dado los primeros pasos para afrontar el necesario proceso de reforma del sistema financiero internacional.

A día de hoy, el Gobierno de Rodríguez Zapatero ha adoptado cerca de 80 medidas. Muchas de ellas han entrado ya en vigor y otras se están ejecutando.
Estas 80 medidas completan un plan de actuación global contra la crisis, que opera ya sobre todos los escenarios donde es posible impulsar la demanda, que atiende a los problemas específicos de la economía española y, muy en particular, al empleo.
Constituyen un poderoso arsenal, inédito por su magnitud, para contrarrestar el descenso de la actividad. Sus efectos se van apreciar con nitidez en los próximos meses, porque comportan un estimulo fiscal muy considerable.

El Plan Español para el estímulo de la Economía y del Empleo se asienta sobre cuatro ejes:

1) Reducciones fiscales y todas las demás ayudas a familias y empresas.
2) Medidas de reactivación y de fomento directo del empleo.
3) Medidas extraordinarias de apoyo al sistema financiero, que comprometen una cantidad de 250.000 millones de euros
4) Medidas de modernización de nuestro modelo productivo, que deben ayudarnos a salir de la crisis con un modelo de crecimiento más competitivo.

El Gobierno de Rodríguez Zapatero ha mostrado su disposición a tratar, y a ser posible consensuar, todas estas reformas en una mesa específica de trabajo con otros grupos políticos y, en especial, con el principal partido de la oposición, el PP.

José Luis Rodríguez Zapatero está a la altura de las circunstancias yendo al Parlamento periódicamente a dar la cara y a explicar las medidas que está adoptando su Gobierno.
El Sr. Rajoy y el PP en su conjunto, sin embargo, parecen seguir abonados a la ofensiva partidista fácil, dando la nota respecto de otros muchos partidos del resto del mundo que, estando en la oposición, apoyan a los Gobiernos de sus países en su acción contra la crisis.
No es tiempo para el oportunismo. Es tiempo para la responsabilidad. Es tiempo para arrimar el hombro, porque no se trata de que gane el Gobierno; se trata de que ganen los ciudadanos y gane el país.

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