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martes, enero 12, 2010

EL AYUNTAMIENTO SOMOS TODOS


El Partido Popular de Quart de Les Valls comete un grave error, al tratar de utilizar las obras de remodelación del campanario, de una parte para arremeter contra el Alcalde con las mentiras de siempre y de otra por querer venderle al pueblo la falsa idea de su encomiable labor en la gestión de la obra.

 Los retorcidos esfuerzos que realiza el PP para tratar de enfrentar  Iglesia y Ayuntamiento se están volviendo en su contra, simplemente porque la inmensa mayoría de la comunidad cristiana de nuestro pueblo, afortunadamente, no quiere mezclar religión y política, y mucho menos politizar la junta parroquial.

 El PP pretende figurar como colaborador inestimable en la resolución del problema del campanario, pero la única realidad es que su aparición en escena se produce cuando el Alcalde ya ha resuelto la llegada del dinero para la obra, tal y como ellos reconocieron en su momento, carecían de la capacidad suficiente para gestionar la subvención.

Por otro lado, al PP de Quart,  se le olvida  que el Ayto, ha colaborado con una aportación de fondos propios de 12.900 € en todo este asunto, pero lo que es aún más grave, es que se le olvida que tanto esos 12.900 € como los restantes 14.000 € que según indica aporta la junta parroquial proceden del mismo sitio, y es de nuestros bolsillos. 
De todos y cada uno de los que  colaboran en la compra de lotería, sorteos donaciones y pagado nuestros impuestos. Porque lo que si que es evidente, es que el arzobispado no ha dado ni las gracias en todo este proceso, el presupuesto del arzobispado para la Iglesia de Quart se agotó precisamente al  evitar la inscripción de la misma a nombre del Ayuntamiento, aquí al parecer no escatimaron esfuerzos. La explicación quedó meridianamente clara cuando el alcalde se dirigió al pueblo en asamblea.

La comunidad cristiana del municipio debe reflexionar sobre el planteamiento de politización que lleva adelante el PP, no es bueno para nadie, si bien a otros niveles parece evidente que no se puede evitar esta alineación de intereses, a nivel local, la Iglesia debe ser un referente de unidad y no de división, porque probablemente sea la colaboración de todos y el respeto a aquellos que piensan de forma diferente, la fórmula adecuada para garantizar la continuidad y conservación de nuestra iglesia.

Pepe Sevilla

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